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6. ORIENTACIONES PARA EL DUELO y LA PÉRDIDA DURANTE LA CRISIS SANITARIA

Si hubiera que describir con una expresión los aspectos emocionales más difíciles de asumir que ha traído esta crisis sanitaria (confinamiento y desescalada) ha sido: “la  pérdida”.

A lo largo de estos meses todos hemos sufrido, unos en mayor medida que otros, una serie de pérdidas, desde lo más simple: horarios, rutinas, etc., hasta lo más complejo y con más repercusiones: la propia libertad, la pérdida de empleo y, más doloroso aún, la pérdida de un familiar o de un ser querido.

Junto a los adultos,  los niños y adolescentes, han dejado de realizar sus rutinas: ver a sus amigos, ir al colegio, y  en algunos casos, el fallecimiento de alguien cercano. 

Durante años se ha mantenido el mito de que los niños y adolescentes no son capaces de afrontar la pérdida ni el duelo y por ello, de forma equivocada,  se les ha apartado de estos procesos, convirtiéndolo casi en un tabú. De esta forma, los hemos alejado y hemos dificultado que puedan comprender lo que ocurre cuando se da un fallecimiento.